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Las dunas de California retroceden a gran velocidad y la pérdida deja ecosistemas en una situación vulnerable

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Héctor Farrés

3h agoes

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elDiario.esLas dunas de California retroceden a gran velocidad y la pérdida deja ecosistemas en una situación vulnerableeldiario.es
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Degradación - El equipo analizó documentos antiguos, imágenes recientes y datos topográficos para reconstruir la evolución de estas formaciones desde mediados del siglo diecinueve hasta la actualidad El agua avanza con más fuerza cuando no encuentra nada que la frene y eso obliga a replantear qué papel cumple la arena acumulada junto a la costa . Las dunas no son un simple montón de granos sueltos, porque actúan como barrera frente al mar, amortiguan el golpe de las olas y retienen el sedimento que evita que la playa desaparezca. Esa función convive con otra menos evidente, ya que crean un espacio donde pueden vivir plantas adaptadas, insectos y aves que dependen de ese terreno inestable. Cuando se eliminan o se degradan, el efecto se nota en la costa y también en quienes viven cerca, porque el terreno queda más expuesto a inundaciones y pierde capacidad para recuperarse tras los temporales . Un estudio calculó la pérdida de dunas en California Un trabajo publicado en la revista científica Earth’s Future y difundido por la University of California - Santa Barbara , sitúa ese problema en cifras al mostrar que California ha perdido cerca del 60% de sus dunas costeras desde mediados del siglo XIX. El geógrafo físico Tim Baxter , autor principal del estudio, advierte que esa reducción afecta tanto al entorno natural como a la protección de la costa frente a tormentas y subida del nivel del mar. Para reconstruir esa evolución, el equipo comparó mapas antiguos con datos actuales y recurrió a varias herramientas que permiten ver cómo han cambiado estas formaciones con el paso del tiempo. Digitalizaron 140 mapas topográficos de finales del siglo XIX y principios del XX para localizar antiguas áreas de dunas, y después analizaron imágenes aéreas recientes junto con datos LiDAR para delimitar su estado actual. Ese trabajo se apoyó en un sistema que combina aprendizaje automático guiado con revisión manual, lo que permitió identificar rasgos como la base y la cresta de cada duna y medir su tamaño y estabilidad. El resultado de esa comparación muestra una reducción clara tanto en superficie como en presencia a lo largo de la costa. A mediados del siglo XIX había alrededor de 739 kilómetros cuadrados de dunas, mientras que hoy quedan unos 300, lo que implica una pérdida de unos 442 kilómetros cuadrados . Además, estas formaciones ocupaban cerca del 33% del litoral y ahora apenas llegan al 22%, lo que indica que no solo han disminuido, sino que también han dejado de aparecer en muchos tramos donde antes eran habituales. California está perdiendo gran parte de sus dunas desde el siglo XIX La distribución de esa pérdida no es uniforme y depende en gran medida del tipo de desarrollo humano en cada zona , según explican los investigadores. El sur de California ha visto desaparecer alrededor del 95% de sus dunas, mientras que en la zona central la reducción ronda el 60%, y en el norte apenas llega al 3%. Las grandes ciudades concentran algunas de las pérdidas de dunas más elevada s detectadas por el estudio. Kyle Emery , investigador del Marine Science Institute de UCSB, destacó ese resultado al afirmar: “La magnitud de la pérdida en San Francisco y Los Ángeles fue lo que más me sorprendió”. Detrás de esas diferencias aparecen causas que se repiten a lo largo del litoral, aunque con intensidad distinta según el lugar. La expansión de ciudades, carreteras e infraestructuras ha ocupado directamente antiguas dunas, mientras que la agricultura y la introducción de plant as invasoras han alterado el equilibrio de estos sistemas. A eso se suma la erosión costera y fluvial en algunos puntos, pero el estudio indica que la mayor parte de la pérdida responde a la acción humana iniciada ya en la época de la fiebre del oro . Las dunas conservadas pierden capacidad para regenerarse Las dunas que aún existen también han cambiado de forma y funcionamiento , lo que limita su papel como hábitat y como defensa natural. Muchas han quedado aisladas por carreteras o construcciones, lo que impide que el viento y la arena circulen con normalidad y reduce su capacidad de regenerarse . Ese aislamiento afecta a especies protegidas como ciertas aves costeras, que necesitan continuidad entre dunas para alimentarse y reproducirse en condiciones adecuadas. Las dunas forman una barrera natural que absorbe parte de la energía del oleaje y ayuda a frenar la erosión de la costa. Baxte recordó qué se pierde cuando esos sistemas desaparecen: “Es importante destacar que también perdemos las protecciones costeras frente a las tormentas y la subida del nivel del mar”. Ante ese escenario, los investigadores plantean la restauración de dunas como una opción que puede ayudar a recuperar parte de esa protección natural. Algunos tramos han ganado superficie gracias a la acumulación de arena o a proyectos de recuperación, aunque el aumento total, de unos 15,2 kilómetros cuadrados desde el siglo XIX , queda muy lejos de compensar lo perdido. La decisión de apostar por este tipo de soluciones depende de factores como el espacio disponible, el coste y las prioridades locales, lo que deja claro que proteger lo que queda sigue siendo una tarea prioritaria para evitar que la costa pierda una defensa que tardó siglos en formarse .

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